Regresando – El Gran Earl Manigault ò Simplemente LA CABRA !

BuEno despues de haber estado levitando por unas semana los Galactiocos de Tumbes reinician sus post con un grande de los grandes “olvidados” y esque haveces uno se pregunta que hubiera pasado si las deciciones se hubieran tomado de forma acertada, a lo mejor hubieramos conocido a Earl Manigault, por esas cosas de las cuales los basketbolistas nos apasionan pues decidimos abrir con esta historis.

Despues de haber visto varias veces el video “La Cabra” por el Cable o la TV y de la maravillosagoat.jpg caracterizacion de Don Cheadle, el leer Cuando Kareem Abdul-Jabbar se retiró, había vivido dos tercios de la historia de la NBA y los barrios negros de NY, habiéndose enfrentado a más de 12.000 jugadores. Preguntado sobre quién había sido el mejor jugador contra quien había jugado, su respuesta es contundente: “Earl Manigault. Es el mejor de la historia, al menos de su estatura”. El periodista duda un poco antes de mencionar un incómodo ¿…quién? Earl Manigault, señores, ¡¡Earl Manigault!!. Y por favor, presten atención…
Miseria y grandeza embriagaron a partes iguales la vida de este desconocido negro puro de 1.85 para construir la más insólita y desgraciada vida de cuantas ha dado la historia de nuestro deporte. Discrepancias en torno a la fecha de nacimiento, la mayoría de las fuentes coincide en que su madre, abandonada a su suerte, le dio a luz en un rincón de la calle 98, corazón negro del Harlem neoyorquino, una tórrida noche del verano de 1943.
Su entera niñez se limita a una zona prohibida para el hombre blanco, y casi para el negro, ocho manzanas inhabitables entre la 98 y la 106 en las que sólo coexisten tres cosas: droga, violencia y baloncesto. Demasiado pequeño para abrazar las dos primeras, sus días transcurren observando las luchas deportivas entre bandas rivales del mismo color. Con apenas tres años asiste al nacimiento de la experiencia más auténtica jamás creada en el baloncesto -todavía hoy de mayor pureza que la propia NBA-, la Harlem Rucker League, una salvaje competición de negros que Manigault dominará años después.

El pequeño Earl aprovecha sin temor las frecuentes discusiones y peleas para entablar contacto con aquellos sufridos balones que a ratos quedaban libres. No tarda por pura necesidad en correr detrás del “puñado de pavos” y pronto pasa a ser él mismo protagonista de la guerra sucia.

El colegio le llega como un incomodísimo trámite. En el 62 ingresa en la Franklin High School donde despunta tanto por su juego como por fumar marihuana en los descansos. Expulsado de allí sin aprobar asignatura alguna, pasa dos años en el Instituto de Laurindburg, donde utiliza los libros sólo para machacarlos en el aro. Su juego es tan increíble que a pesar de su desmaña académica, representantes de 75 universidades (Duke, Indiana, North Carolina) le hacen la corte para llevárselo. Manigault, ignorante de lo que no pudieran ver sus ojos y receloso de aquellas “corbatas blancas”, se decide por la pobre Johnson C. Smith por acoger únicamente a estudiantes de color; su permanencia allí no llega siquiera a un año, del que solo quedará su sobrenombre, “the goat” (la cabra), debido a la manía de un profesor en pronunciar mal su nombre: mani-goat.

Regresa huérfano a la calle y dedica toda su existencia a sobrevivir del baloncesto, allí donde solamente su indigencia podía ser combatida. Dice la leyenda que disputaba todos los partidos posibles, llegando a palizas de casi veinte horas sin descanso. En una de ellas, anotó 52 puntos sin fallo ¡en la primera parte! Al descanso, o lo que es lo mismo, lo que tardaban los chicos en cambiar de campo, un tal Julius Erving se le acercó y le dijo: ¡Maldita sea, es cierto todo lo que he oído sobre ti! “.goat2.jpg

La fama de Manigault alcanza su máximo esplendor en los últimos sesenta por acciones que jamás se habían visto antes y que nadie hoy día ha podido repetir. La más célebre de todas ellas puede que fuera el “Double Dunk”, muy frecuente en sus escapadas a canasta: sin haber alcanzado el apogeo de su salto, machacaba con una mano cuando, sin agarrarse del aro, dejaba caer el balón lo justo para asirlo con la otra y hacer un mate más antes de caer al suelo. Resumiendo, dos mates en uno.

Muy necesitado de dinero, sus hazañas venían precedidas por miserables apuestas que debía ganar para poder llevarse algo a la boca. A los menos allí presentes, quizá los de mayor solvencia, no les importaba perder dinero con tal de ver con sus propios ojos aquellas cosas que se contaban al otro lado del barrio. Una sucia moneda de 25 centavos era el premio más habitual. De un solo salto el propio Manigault la colocaba sobre el canto superior del tablero a 3.95 del suelo para luego volar con el balón en una mano, apresar con la otra la recompensa, y machacar balón y moneda en el aro. Aquella misma hazaña ya había sido precedida por otro “rey de la calle” pocos años atrás en Long Island, Jackie Jackson, pero en este caso hablamos de alguien de ¡quince centímetros menos! Y es que el salto de Manigault, nunca medido con precisión, probablemente alcanzara los ¡132 centímetros en vertical!, algo superior al Guinness Spud Webb y a cuantos saltos en vertical han sido registrados nunca.

Más grave que la pérdida de un Picasso, puede ser el hecho de no existir un solo video oficial de Manigault en acción, cosa bastante concebible en el hábitat donde discurrió su historia. Compañeros de batalla de Manigault fueron bestias del tipo Joe “El Manco” Lewis, a quien le faltaba un brazo y nunca una pistola en sus calzones, Joe Hammond, quien rechazó una oferta de los Lakers alegando que ganaba el triple traficando con heroína, o Herman “Helicóptero” Knowings, de quien se cuenta la onírica quimera de que en una ocasión le señalaron “tres segundos” mientras estaba en el aire.

Pero la implacable ley de la calle no tarda demasiado en pasarle factura. En 1969 es encarcelado por posesión de heroína, y pasa 16 meses a la sombra. “Cuando dejé el colegio me incliné a la heroína con facilidad”. A su vuelta, la Rucker es todo un acontecimiento, un escenario de culto de color oscuro, y aquel verano, el parque de la 98, que años después pasaría a llevar su nombre, The Goat Park, recibe a más de diez mil personas venidas de toda la Gran Manzana, que atestan hasta las gruesas ramas de los árboles que le dan sombra para ver aquel prodigio humano del que todo el mundo hablaba. Nombres como Lew Alcindor (Abdul-Jabbar, quien siendo un adolescente llegaba desde el sur de Brooklyn con su vecino Billy Cristal para jugar contra Manigault), Connie Hawkins, Earl Monroe, Jackie Jackson, Julius Erving, Nate Archibald, Paul Robinson, y los ya permitidos blancos Bill Bradley o Dave Cowens, asistieron a una de sus más célebres e inolvidables hazañas. Alguien del público ofreció a Manigault un premio de 60 dólares si conseguía 20 mates de espaldas en aquel partido. Pues bien, “The Goat” aceptó y logró repetirlo hasta 36 veces, todas de forma consecutiva y, lo más increíble, alguna de ellas con giros de hasta ¡440 grados!, ochenta más que el frontal habitual, lo que viene a dar en una insólita culminación de espaldas.

¿Recuerdan el mate de Carter por encima de Weiss en Sydney? Pues aquellos privilegiados que vieron jugar a “the goat” disfrutaron de acciones así no pocas veces. Peter Axthelm, autor del libro “The City Game”, dice de él que “podía saltar por encima de jugadores ocho pulgadas más altos que él sin tener que dribarles. Sus movimientos poseían una audacia y fluidez que impresionaban a rivales y espectadores por igual. Fue el rey de su generación y un ídolo para las venideras”. Gene Williams, co-fundador junto a Holcombe Rucker de la competición, señaló que “su capacidad de juego para un hombre de su altura era algo increíble. Era un jugador extraordinario y gracias a los que le vimos jugar, todavía es una leyenda para los negros de hoy”. Algo en lo que parece estar de acuerdo Alex Williams, citado en la obra de Nelson George “Basketball and Blackmen”, y quien se enfrentó a él en numerosas ocasiones: “Los que éramos niños entonces, en los años setenta, todavía mitificamos a aquel loco de la calle 98 del Este de Nueva York”.

En aquellos duros años, el ya adicto a la heroína Manigault necesita en torno a 100 dólares diarios para calmar la sed de sus venas. Sin hogar ni familia reconocida, espera pernoctar en los sucios nidos del barrio a la “buena voluntad” de algún “hospitalario” colega a cambio de servicios de entrega rápida. Su fama local le reporta incluso buenas cantidades de porquería gratuita y no tarda en sufrir las consecuencias. Tras dos desmayos en el mismo partido, debe abandonar una Rucker demasiado disputada ante la indisimulada resignación de sus miles de hermanos negros. Gracias a uno de ellos, es reclutado para el campus de los Utah Stars de la ABA, pero al millonario blanco Bill Daniels, dueño del equipo, no le pesa tanto su enorme talento como los rumores hechos realidad de un negro más de la calle, con su lastre de problemas, rechazando de inmediato su inclusión en el equipo.

En 1977 funda su propio torneo un mes antes de que junto a sus cómplices fuera detenido en pleno Bronx por el intento fallido de robo de 6 millones de dólares a mano armada. El resultado: dos años en la prisión neoyorquina de Ossining. Devaluado físicamente tras trece años de fiel adicción, escapa con dos de sus siete hijos (sin ninguna esposa reconocida) a Charleston, Carolina del Sur. “No quería que mis hijos fueran como lo que estaba siendo su padre”. Pero en aquel estado sureño, los negros todavía eran hijos del pasado y a pesar de que trabaja honradamente por primera vez, eso sí, en tareas sólo dispuestas allí para negros -pintando y construyendo las casas de los blancos y segando sus céspedes-, no tarda en volver a su comunidad, donde no volverá a ser nunca más la estrella sino un indigente extremo que sufre además serios problemas de corazón.

Por propia voluntad y como medio de subsistencia, comienza a trabajar en programas de rehabilitación para jóvenes drogadictos en su comunidad de siempre. Manigault trata de superar los dolores que su pecho ya no podía esquivar y en 1987 es intervenido en una operación cardíaca a vida o muerte. Después de salvar milagrosamente la vida, ya sólo podrá lanzar a canasta sin apenas moverse. Nunca dejó de hacerlo como muestra la valiosa instantánea.

Paradójicamente, la vida le escupe diez mil dólares en 1991 al comprar una productora de cine sus derechos para el guión de una película, “El Angel de Harlem”, de Alan Sawyer. Pero es cinco años más tarde cuando un incipiente director, Eriq La Salle -doctor Benton en la serie “Urgencias”-, le rinde tributo en una dignísima película para televisión, “Rebound: the legend of Earl Manigault”, obra que como era de esperar, contó con la presencia de importantes pesos en la comunidad negra afroamericana: James Earl Jones, Don Cheadle o Forest Whitaker.

Invitado al estreno de su propia vida, aquel mes de noviembre de 1996 acudió por primera vez a una sala de cine. Al término de aquel humilde evento en que sólo le rodearon miembros de la productora, acertó a pronunciar unas emocionadas palabras que hacían justicia a un corazón pleno de ingenuidad y ya pobre de vida: “Defraudé a miles de personas, pero no soy nada falso. Hubo un tiempo en que di a la gente lo que ellos querían que les diera. Esto (la película), está ahí para que las generaciones de jóvenes no tengan que pasar nunca por lo que ha sido mi vida”.

Completamente volcado a su comunidad, fundador de varias asociaciones contra la droga y torneos de su Harlem natal, la vida le abandona definitivamente un estúpido 15 de mayo de 1998 a las 12:45, cuando apenas unos metros le separaban de una destartalada canasta. Su corazón ya no volaría más. Unas fechas antes de su muerte un joven reportero del Times y a modo de analogía, mencionó a Michael Jordan en la entrevista. Earl, como siempre, fue sincero: “En todo Michael Jordan hay un Manigault oculto que puede despertar si algo falla. No se puede hacer todo bien. Alguien puede caerse. Pues bien, ese fui yo”.

Muchos dirian, que si tuvieran la oportunidad de ver un juego probablemente este seria una final de la NBA con Jordan en la cancha, o a lo mejor viendo a una de las tantas estrellas extraordinarias con las que cuenta la NBA, pues permitanme decirles con el permiso de ustedes que Haria un lugar en el tiempo y espacio para poder estar un verano de esos de Harlem en aquel viejo parque de la calle 98, sentarme en el mejor lugar con esa gente galactica de la epoca y ver a Dios Jugando su Deporte. Creo que después de haber contemplado al mejor Manigault, el Baloncesto no podría ofrecerme nada más. Nostalgicamente, ahora que ya descanza en paz podemos decirle desde este pedazo de Peru llamado Tumbes Que sabemos que el sigue volando como el siempre lo hizo y que tenemos algo de Earl Manigault detro de cada uno de nosotros. Nos veremos algundìa en esa cancha para jugar un uno contra uno, ò simplemente para charlar de este gran deporte como es el Basketball.

Saludos,

ZORRO !😛

44 pensamientos en “Regresando – El Gran Earl Manigault ò Simplemente LA CABRA !

  1. Hola me gustaria saber si me podias decir dond puedo consegui la pelicula en español Rebound – The Legend Of Earl The Goat Manigault en ingles la encontre pero m gustaria en español descargarla o comprarla.

  2. muy bueno el post……la verdad ese tipo es un idolo y me gustaria conseguir las 2 peliculas que hay. la de la leyenda ya la vi pero no puedo conseguir la otra

  3. yo ya vi la pelicula en español jajajajja ustedes no…pero lo importante aca es conseguir la otra pelicula de manigault dice haber ganado muchos oscar…su nombre es more than a game pero no la consigo
    recompensare al que me de datos de ella

  4. vi tu pelicula y llore de ver una estrella k se kedo en lo bajito y como se recupero de todo eso eres lo mas grande que e apreciado te idolatrado eres especial te admiro con todo respeto kraulyn melo bani rep.dom

  5. yo la vi en españl la tengo en vhs ,es la mejor peli de basket jamas filmada ,la cabra era el mejor ,chuleo al dr j ,chamberlein,la perla monroe,y su amigo el manco lewis es la ostia

  6. yo vi la pelicual en español y en verdad es en juy buena su significado y todo el largometraje en si… si la quieres soy de venezuela en puerto piritu yo te la puedo sonseguir

  7. ERES FIERA EN TODOS LOS SENTIDOS YO TENIO PROBLEMAS CON LA DROGAS POR K VIVIA EN BARRIO K ERA UN GETO TU PELICULA DA FUERZAS EN TO LOS SENTIDOS ERES TREMENDO GRACIAS POR SER UNA DEMOSTRACION DE PUREZA PARA TODOS EN EL DEPORTE EN LA DROGAS TE AMIRO DE BERDAD YO MUXO JITANOS DEL BARRIO DE LA MINA BCN

  8. Tremenda pelicula y x lo que e leido LA CABRA a sido el mejor jugador de baloncesto de la historia x su estatura d 1.85 y la capacidad q tenia para saltar yo digo q despues de LA CABRA jordan y despues no a nasido todavia.

  9. LA CABRA ! al igual que los militares, este estara siempre en la mansion de las leyendas del Basketball, ojala hubiera sido de esta epoca para haber gozado viendolo jugar.

    Saludos Basketbolistas.

  10. Earl de verdad que eres una inspiracion para todos los deportistas del mundo no hay duda de que fueras sido uno de los mejores de la nba donde puedo conseguir la pelicula en venezuela.

  11. hola cabazorro preparate para diciembre pide permiso a la prima saludos para toda la gente del baskebool tumbesino saludos para el boquita de abrojo , santiago pide permiso a la novia, saludos para el murcielago javicho sacaso largo-

    luis.

  12. buenas tardes para mi eres el mejor de todos y deseo que mis hijos que juegan baloncesto vean esta pelicula con subtitulos en español…..por fao o comprovor donde la consig

  13. Recuerdo… Si recuerdo muy bien el dia que por primera vez vi la pelicula de Earl Manigault. Vaya hace mas de 10 años! Inmediatamente prendi el vhs y me senti apoderado de toda la fuerza y energia que desata la historia de la CABRA. Mi antiguo y viejo vhs pudo grabar toda la pelicula, como tantas! Esta pelicula es una de las mejores que he visto, una de tantas razones que me ataron a este bello deporte. Ahora me encuentro narrando los partidos de la Liga de Basketball de Lima por Cable Magico Deportes y sonrio al recordar los dias de juego cuando corria a maxima velocidad para ir a pichanguear a la canchita de San Borja en Limatambo con tantos amigos.

    La crudeza de esta pelicula esta llena de enseñanzas para cualquier deportista y persona en general para elegir el camino acertado.

    Saludos amigos!

    dangelobaez@hotmail.com

  14. Amigo ZORRO exelente palabras sin lugar a dudas fue el mejor jamas visto debia ser asi ya qu si hubiese films de “La Cabra maningualt” ta cual lo ahs dicho (estubieramos viendo a dios jugar su deporte) este hombre como bien lo dice jamas fue un falso! vivio muy inocente a la vida cruel que lo redeaba sin embargo simepre su calidad supero todo obtaculo y adversidad por eso es de tal admiracion! fue un gigante en la cancha y mas aun haberse ido como lo que realmente fue un hombre unico y y sin igual con mucho corazon ironias quemuriense de un paro cardiaco, pero el es y sera el basketball que quriamos ver y queremos ver su parte mala? no la veo solo veo unaparte que no controlo y que alfin y al cabo derroto esa mala parte, ya que antes de terminar su vida dejo un legado… y valla legado es la cabra maninguolt tan conocido sin conocerse que trasendio su jugadas e historias a toda saprtes del planeta ERESGRANDE CABRA SIEMPRE SE TE ADMIRARA POR QUE FUISTE EL MEJOR! sus hijos esten orgullozo su padre murio pero dejo limpio su nombre y quedo su legado presente!

    • Gracias Joseph, por el comentario, la verdad es que tenemos que aprender de estas historias para tomar conciencia que existe consecuencias de tomar malas deciciones y que existen seres humanos que supieron hacer de una derrota, la victoria màs pura, cosas que el Basketball nos enseña y que sigue enseñando.

      Gracias Earl , La Cabra!!!

  15. como una suplica,proporcionen el nombre de la pelicula,yo la vi hace mucho tiempo,y llevo años tratando de conseguirla,cual es el nombre de la pelicula en español para poder conseguirla

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